Ayer llego me llaman, y o como no era el! Estaban cenando en aquel antro, y me dije voy para allá.
Pase de mi padre por nuestras movidas y di un portazo en símbolo de adiós.
Agarre el ascensor baje hasta el garaje y salí por la puerta de atrás. Comencé a caminar y me puse la música como de costumbre; como solo iva un a auricular, puse la radio. Así que escuche lo de siempre.
Al cabo de 10 minutos llegue al garito. Salude a todos con gran entusiasmo, ya que no les veía tras un largo tiempo. Nada empezamos a charrar, pero la espera se nos hizo interminable. Al final, pudimos ser atendidos, nos sentamos en una mesa y comenzamos a filosofar sobre cual era la razón de aquel lugar.
Finalmente tras cenar y echarnos unas risas, decidimos abandonar aquel lugar y pasar a la acción. Ivamos rápido, unos mas que otros, en 2 carros. Mientras esperábamos los que habíamos llegado intentamos hacernos uno, pero... eso fue otra historia.
Como no, todos nos reunimos y fuimos directos al local, pero para sorpresa de todos, la llave no hizo su función y tuvimos que buscar una alternativa.
Bajamos hasta lo más profundo de aquella cloaca, y nos pusimos a bailar. Uno pinchaba, otro estaba al lio, una hacia fotos y los demás disfrutábamos del son de la música.
Nos colocamos bien. Todo era distinto en aquel momento, ya nada importaba, solo estábamos nosotros en el mundo. Pues aquella hora y media no parecía acabar, era... nose. Aquella sensación que te pasa por el cuerpo cuando estas con tu gente, que no tiene descripción alguna, pero bueno...
Lo que vengo a decir, es que, todo mientras vueles se puede sentir.
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